Desgraciadamente la historia de los trasplantes comenzó con aquellas técnicas punch (o injertos en pelo de muñeca) que a pesar de ser inaceptables técnicamente por sus resultados no naturales persistieron durante mucho tiempo dando muy mala fama a los trasplantes.
Afortunadamente la técnica progresó y aparecieron los mini y micro implantes que conseguían una línea capilar frontal algo más natural, aunque no perfectamente natural. La razón es simple, si quieres hacer algo natural tienes que imitar a la naturaleza pues la perfección sólo existe en ella.
El pelo en su forma natural crece en lo que conocemos como unidades foliculares (UFS).
A pesar de que este concepto fue descrito hace mucho tiempo por los patólogos, la existencia de unidades foliculares fue largamente olvidada por los especialistas en restauración capilar. La unidad folicular de un adulto se compone de 1 a 5 pelos terminales (gruesos). Pero además de estos pelos terminales, la unidad folicular contiene 1 ó 2 pelos finos (vello), glándulas sebáceas, un pequeño músculo y una fina red nerviosa y vascular, rodeados por una fina banda de colágeno llamada perifolículo. La unidad folicular es así la estructura capilar mínima y debe ser conservada y trasladada con total indemnidad para conseguir una apariencia natural y máximo crecimiento.
En una sesión de extracción de unidades foliculares (por técnica FUE-CETA), los folículos se extraen individualmente por el médico especialista, aunque también es costumbre visualizarlos en el microscopio para comprobar su indemnidad y desechar aquellas partes no útiles del mismo (rodete cutáneo).
Una vez tenemos las unidades foliculares preparadas para su inserción, independientemente del método utilizado para su extracción, se necesita conseguir implantarlas en las zonas calvas o despobladas con el mínimo traumatismo para el folículo y la piel receptora.
Durante años se utilizó el clásico sistema de tomar los injertos uno por uno con pinzas y colocarlos dentro de las hendiduras que el cirujano había realizado previamente con una hoja de bisturí pequeña. Los injertos así colocados tenían tendencia a salirse, por lo que habitualmente se ubicaban a una distancia de 4 a 5 mm entre sí. Se continuaban injertando en otras áreas, y así dar tiempo (unos 20 minutos o más) para que el fibrinógeno se convirtiera en la fibrina que sostuviera el injerto antes de regresara la zona a colocar otros en los espacios que habían dejado. A partir de ese instante, la distancia era de 2 a 2.5 mm. En manos expertas el mismo proceso se repetía varias veces hasta que los injertos estaban lo más cerca posible, por lo general de 1 a 2 mm entre sí. Otros preferían ir a una segunda sesión en un tiempo posterior.
Hace una década se comenzó a utilizar el láser para intentar realizar heridas más pequeñas y con menor sangrado. El uso del LASER en los tratamientos de crecimiento capilar es un tema extremadamente discutido. Muchos cirujanos capilares opinan que el láser es únicamente una herramienta de Marketing. Esta preocupación se hizo evidente en el Congreso Anual de la Asociación Internacional de Cirujanos Capilares en 1995. El láser convierte energía eléctrica en luz, y lo que crea en el cuero cabelludo son incisiones o agujeros quemando y dañando la zona de alrededor. Las incisiones o agujeros son causados a través de una vaporización del tejido lo cual deja la zona para el transplante capilar dañada. Los LASER actuales son menos dañinos pero aun causan un daño térmico excesivo en el tejido (quemadura). Y en nuestra opinión NUNCA deberían ser usados.
Actualmente creemos que la mejor manera de colocar los folículos en la zona receptora es con la utilización del Implanter-CETA. Con él, el pelo entra protegido dentro de la piel por la vaina metálica de la aguja acanalada (de 0.7, 0.8 y 1.0 mm) que posee y el folículo es depositado a la profundidad deseada, y con la dirección elegida, de una manera natural, sin la presión que produce una pinza al introducirla en la herida.
Ello preserva la vitalidad de esa unidad folicular y como consecuencia un mayor tanto por ciento de supervivencia (mayor al 93%) y un mejor crecimiento y desarrollo (menos foliculitis y costras). Además, al utilizar una menor hendidura podemos ubicar las UF,s a una distancia más corta desde el principio sin temor a que se salgan, sobre todo en aquellas zonas que necesitan más densidad y naturalidad como es la línea frontal, donde hay que conseguir distancias de 1 mm entre injertos. Además tiene el efecto benficioso de que las heridas en el cuero cabelludo cicatrizan antes, la costra que producen es mínima y al ser menores las incisiones, la piel recobra su estado natural, sin que posteriormente notemos ese hundimiento perifolicular típico de heridas e injertos más grandes.
¿Es lo mismo un trasplante de unidades foliculares y un trasplante con mini o microimplantes?
No, NO es lo mismo. En el trasplante de unidades foliculares por tecnica FUE el tamaño de los implantes es el que determina la naturaleza arbitrariamente, es decir el tamaño de cada unidad folicular individualmente. En el mini o microimplante (normalmente por técnica Tira) el tamaño del injerto se determina arbitrariamente por el auxiliar que corta el tejido donante a petición del cirujano capilar.
En los mini y microimplantes (por técnica tira) no prima la conservación e indemnidad de las unidades foliculares. Los factores preferentes son tiempo quirúrgico y economía. Los auxiliares usan el bisturí para generar rápidamente tiras de tejido que posteriormente se separan en finos injertos utilizando la visualización directa (más frecuentemente que con microscopio). Por tanto, los implantes resultantes son generalmente más grandes conteniendo varias unidades foliculares, y por tanto mayor número de pelos en cada injerto. Consecuentemente también se necesita mayor zona donante.
La mayor ventaja del trasplante de unidades foliculares por técnica FUE-CETA (además de preservar la unidades para ganar en eficacia y crecimiento capilar) es la habilidad para poder trasplantar a zonas receptoras pequeñas (entradas, cicatrices, coronilla..). Los injertos resultantes son pequeños no sólo porque en sí la unidad folicular es pequeña sino también porque el tejido no útil circundante al folículo se retira bajo visión microscópica. Así pueden ser insertados en pequeñas incisiones del tamaño de una aguja en las zonas receptoras, curando en un par de días sin dejar ningún tipo de marca.
Cuando el trasplante es realizado por un equipo quirúrgico experto, el trasplante de unidades foliculares da un resultado completamente natural, con mejor aprovechamiento de la zona donante y el mejor resultado en una o a lo sumo dos sesiones. Por ello, el trasplante de UFS requiere mucho más tiempo para separar los folículos y un equipo mejor entrenado. Tenga cuidado porque si usted busca un bajo precio por injerto puede terminar con un microimplante y no con un trasplante de unidades foliculares por técnica FUE.